Lectura

Lágrimas en octubre

Por Dama de Otoño · México · Historia real

Lágrimas en octubre
LÁGRIMAS EN OCTUBRE

El día que la abuela enfermó, nadie en casa imaginaba el desenlace, aún recuerdo que era domingo, un día fresco de principios de otoño, el ambiente era festivo ya que en una semana sería la feria en el pueblo.
Se llamó de inmediato al médico, dijo que no era nada grave, malestares de la edad, y que pronto estaría bien, todos lo creímos y respiramos aliviados, yo seguí soñando con los días de fiesta y con el vestido lila que iba a estrenar, en la inocencia de mis dieciséis años la muerte no tenía cabida.
Al despertar el lunes, pensé que la abuela estaría ya recuperada, pero el semblante de mi madre me respondió antes de escuchar su voz, me comentó que durante la noche se puso mal. Fui a verla, estaba despierta, me senté a su lado en la cama y acaricié suavemente sus cabellos blancos, su voz era débil, fue sorpresivo ver el cambio que la enfermedad había producido, sus ojos no tenían brillo y su semblante estaba demacrado, cuando apenas un día antes se veía tan bien.
Tomó mi mano y me dijo que debía prometerle que cuidaría siempre de mi mamá, yo respondí que sí y continué sosteniendo su mano hasta que se quedó dormida, salí despacio para no molestarla, mi mundo se derrumbó, una de las personas que siempre me cuidó, tan cercana y amorosa, en ese momento me pareció tan distante como si estuviera en otra dimensión, parecía estarse preparando para el final, aunque nadie en casa lo quería reconocer, ella fue siempre nuestra fuerza y yo percibía que todos andábamos sin rumbo buscando la más mínima esperanza de recuperación.
Pero no fue así, al día siguiente su salud empeoró, por lo que se tuvo que conseguir un tanque de oxígeno, las noches se hicieron largas, nadie dormía bien y a mamá casi no la veía pues se dedicaba a cuidarla, el jueves amaneció gris, víspera de la fiesta del pueblo, aunque yo ya lo había olvidado, mamá fue a desayunar conmigo, su acción me puso en alerta, me dijo que el doctor mencionó que ya no había nada que hacer, solo esperar, nos abrazamos y lloramos, siempre fuimos las tres y ahora nos iba a dejar solas, ya no terminé de comer, salí a la huerta, quería escapar, me faltaba el aire y recordé un comentario que yo hice de niña y que a ellas les causaba mucha gracia, les decía que cuando muriéramos nos pusieran a las tres juntas en la misma caja y en ese momento deseé que eso fuera posible.
Su estado empeoraba conforme avanzaba el día, yo estaba fuera de su cuarto haciendo guardia como si quisiera detener a la muerte, pasaba a verla, la besaba y salía. A las 2:50 de la tarde empezó a llamarme, su voz hizo eco en la casa silenciosa, acudí, ya no me dijo nada, tomé su mano y le repetí cuánto la quería, escapé llorando, falleció diez minutos después, y hasta hoy pienso que es el más grande acto de amor que he recibido, que mi amada abuela en su agonía se acordara de mí.

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Comentarios

Tiempos de Brisas ?

Yo tuve una perdida recién y fue así mismo,se cómo te sientes y también perdí a mi abuela hace años,son golpes fuertes que la vida nos da