Sí, ahí van los huevos... sí, esos que salen de las gallinas, de las granjas o de los patios.
Huevos, el rey del desayuno y uno de los preferidos de los niños.
Quizás unos le llaman fil, otros porta huevos y quién sabe cuántos nombres más tendrá por ahí... pero donde vivo se llama de una manera muy particular:
¡ESPANTA MOSQUITOS!
SÍIIII, porque se ha convertido en el acompañante preferido de las noches para ahuyentar a esos bichos insoportables.
Los portales parecen discotecas de humo gracias a los porta huevos encendidos.
Y lo mejor es que terminas la noche sin una picada...
Eso sí, amaneces oliendo a una mezcla de mil aromas que todavía estoy intentando descifrar.
Porque aquí hasta los objetos más sencillos tienen una segunda vida.
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