Hay veces que releo por azar algo de años anteriores y reconozco mi voz, pero no sé qué he contado en ese momento. Después vuelve todo a mi cabeza y podría seguir escribiendo sobre ese tema con la destreza con la que David Teniers pintó, con la minuciosidad de sus cuadros dentro de sus cuadros: miniaturas perfectas con alma de El Bosco. El cuadro El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas de Bruselas es una delicia que está en el Prado, en la sala 77.
Y me gustaría a mí escribir como pintaba ese hombre.
Tengo por costumbre no leer los prospectos de la medicación que me prescriben, pero desde hace un tiempo -más o menos un mes- tengo somnolencia, cosa nada normal en mí, que suelo dormir pocas horas, aunque suficientes.
Voy a leer lo que dice de lo último que tomo y te lo cuento... Exacto: dolor de cabeza, somnolencia y mareos. Es un spray. Lo voy a dejar porque parezco un zombi. Y el otro medicamento: mareos. ¡Ay!
Es que no te puedes fiar. Cada dos por tres me cambian de médica y me recetan cosas que, en verdad, yo no debería tomar. La verdadera situación que debería afrontar es que ni debería ir al médico; de hecho, mi hija -ya sabéis- dice que voy cada tres o cuatro meses solo para que me digan que estoy bien. ¿A ver si va a ser verdad?
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