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10 Explorando Kalambur

Por Pablo Manrique Sánchez · Costa Rica · Ciencia Ficción

10 Explorando Kalambur
10- Explorando Kalambur. Manrique Sánchez

Kalambur se ubica en la zona central de Pangea, al sur de la Montaña Escarlata. Se trata de un territorio bastante extenso rodeado en sus cuatro limites por un desierto que sus pobladores a través de los tiempos han creado por medio de la tala de árboles. Esto con el fin de protección para sus ciudades. Lo que indica que para acceder a Kalambur y por ende a la ciudad Dorrenek, se debe atravesar varios kilómetros de estepa y arena.
El grupo de exploradores que descendía la Montaña Escarlata era comandado por el ingenioso Blop y su mano derecha Birdyec. Además, era parte también Tirks, un ex centinela de la guardia del desaparecido Gabus, que tras ser envenenado por la peligrosa Viela, se la había jugado para sobrevivir. El cuarto miembro de la banda de exploradores era una fémina de nombre Shaomy. Antes de la llegada de los espectrum la chica era parte del grupo de guerreras jaguar. Luego de la traición de Vesty y tras la unión de Viela con los desleales; la guerrera decidió volcarse al bando de Blop y Birdyec.
Por otra parte, en el campamento instalado en el Abismo de Lamp, Herrald y Zoroe quedaban al mando; en espera del regreso de los valientes exploradores.
-Luego de descender estos tramos llegaremos a un camino- Blop era el guía. Durante muchos tiempos dorados el científico exploró decenas de territorios de la gran Pangea, y la tierra Dorrenek no era la excepción.
- ¿Cuándo podremos descansar? El equipaje me tiene agotada- a pesar de ser muy fuerte, la bolsa de Shaomy era bastante grande. Tal vez Zoroe en su afán de que a los viajeros no les faltara nada, se había excedido un poco con las maletas.
-Pronto querida amiga. Solo aguanta un poco más y cuando lleguemos al riachuelo descansaremos y nos refrescaremos- dijo Blop.
- ¡Qué bien un río! - Se alegró Birdyec -Debemos de recargar los odres; el desierto nos espera.
- ¿Que peligros existen en ese desierto Blop? - Consultaba Tirks, quien a pesar de su profesión era bastante temeroso.
-Pues son muchos y muy distintos Tirks. Desde el hecho de no poder cubrirnos del poderoso suru, que nos podría derretir. Hasta los inmensos pulmonoscorpius y las venenosas attercopus que habitan el territorio.
- ¿Tendremos que enfrentar esas repugnantes arañas? -
-Es una posibilidad Shaomy. Recuerda que estas tierras son impredecibles y conocemos muy poco- el mismo Blop desconocía todos los peligros que les podría esperar.
Momentos más tarde los amigos llegaban a orillas de una pequeña quebrada. Habían descendido la montaña escarlata. Ahora tocaba caminar dos cambios de estrellas más para llegar a la orilla del Desierto Espantoso, limítrofe con la ciudad Dorrenek
-Me encanta el agua. ¡Está muy fría! - Metida hasta las rodillas Shaomy rellenaba su odre de piel de cerdo.
-Baja desde la montaña y es filtrada por miles de piedras y cristales. Es la mejor agua de todo Pangea- Blop se refrescaba y también cargaba su bolsa.
El paisaje era hermoso. A sus espaldas tenían la imponente montaña que los había tratado muy bien y de frente un hermoso bosque, constituido por inmensos hongos que los recibían con sus sombrillas abiertas.
-Qué extraño Blop, en Akmevirit no hay ni un solo bosque de setas- afirmaba Tirks, viendo con asombro las inmensas campanas.
-Te cuento Tirks...- Blop disfrutaba compartir con los demás sus conocimientos. Para algunos eso era un don, para otros, arrogancia. Pero a sus verdaderos amigos les agradaba muchísimo que relatara sus historias y aventuras -...los bosques de setas comienzan a aparecer en las zonas más al sur de Pangea, eso se debe al clima de estos lugares. Si no me equivoco, este pequeño bosque es el primero de muchos que existen de aquí en adelante. Pero les aseguro mis amigos que sacaremos provecho de este lugar-
- ¿De qué manera Blop? - Consultó Shaomy, mientras se colocaba su bolso cargado con alimentos y pieles para dormir.
-Muchas de estas especies se pueden comer. Incluso con un poco de fuego se podrían cocinar y conservar más tiempo. De otros podemos obtener jugos sumamente deliciosos y ahora que lo pienso bien, también podríamos conseguir algunos que nos ayudarían para taparnos del sol.
Todos asintieron al mismo tiempo. La idea era genial. Ahora solo les restaba buscar las mejores sombrillas.
Los amigos iniciaron de nuevo la caminata. El bosque de hongos parecía ser un lugar seguro. Algunos se elevaban de seis a ocho metros, otros no pasaban de algunos centímetros. Los tamaños, colores y formas de las sombrillas variaban según la especie. El lypsium titanus era el más abundante y sus sombreros variaban de verde a rosado. La amanita gigantus también se localizaba por montones, su campana escarchada rojo, blanco, llamaba la atención de enormes escarabajos "mariquitas".
- ¡Este lugar es increíble chicos! - Shaomy estaba muy impresionada -Creo que cuando termine todo este problema me vendré a vivir a este bosque.
- ¿Por acá habitan animales peligrosos Blop? - Consultó la chica.
-Como pueden ver en su mayoría son insectos. Algunos de más cuidado que otros. El problema se da cuando escasea la caza en los territorios cercanos. Depredadores de todo tipo invaden estos bosques buscando alimento. ¡La verdad no te recomendaría que te vinieras a vivir aquí! - Concluyó Blop.
-No soy temerosa científico ¡Soy una guerrera y no temo a ninguna especie! -
Shaomy, al igual que todas las guerreras jaguar era un poco necia, mejor dicho, terca, defendiendo siempre sus ideas ante cualquier riesgo.
-Construiré mi refugio en el hongo más grueso de este bosque y será un lugar impenetrable para cualquier enemigo-
-Suerte con esa empresa Shaomy- interrumpió Tirks - ¿Planeas agujerearlo todo por dentro?
- ¡De hecho sí! Esa es mi idea- contestó la chica señalando al joven centinela con su dedo índice y guiñándole el ojo.
Entre preguntas y respuestas los caminantes avanzaban por el psicodélico bosque de bombines. La fuerza de suru parecía que iba en aumento y la sed empezó a atacar a Tirks.
-Guárdate un poco de agua para el desierto Tirks, no te la acabes toda- recomendaba Birdyec al joven centinela.
-No te preocupes amigo, siempre porto dos odres bien cargados- el muchacho al parecer poseía otra bolsa en su equipaje.
- ¡Amigos! - Exclamó Blop -Este es el final del bosque de setas. Busquen las mejores sombrillas que puedan encontrar. Birdyec búscame una. Mientras tanto voy a equipar un poco de medicinas que puedan ser necesarias antes de iniciar la nueva parte del recorrido-
Cada uno se puso en sus labores. Blop también lo hizo. Inició una meticulosa inspección de los hongos y maleza cercanas al límite con el desierto. Cortaba y almacenaba tallos y flores en su equipaje además de colocar en otra bolsa, una cantidad considerable de algo muy parecido a la arcilla.
Luego de tener listos los preparativos los amigos volvieron a verse en lo que sería el punto de partida hacia Dorrenek. Las sombrillas que habían encontrado parecían ser de muy buena calidad, las setas eran de una textura casi maderosa, con gran campana que bien podría cubrir a dos personas a la vez.
- ¡Las sombrillas son excelentes! - Dijo Blop -También les preparé una pomada protectora contra suru. Deben aplicársela en cara, cuello y brazos y estarán más seguros. ¡Vamos amigos rápido que no nos tome la noche por sorpresa! -
Los cuatro viajeros agotaron todo el protector fabricado por Blop. Era una receta propia y al parecer muy efectiva ya que se adhería muy bien a la piel sin secarse del todo, manteniendo humectada la dermis por mucho tiempo.
El desierto alrededor de Kalambur era creado por los mismos habitantes de las ciudades. Esto con el fin de un difícil acceso a sus territorios. Se podía apreciar en la extensa superficie como abundaban los troncos cortados con hachas y gran cantidad de vegetación seca. Al no haber arboles levantados el ambiente había creado un lugar sofocante y árido donde difícilmente se podrían desarrollar colonias humanas.
- ¡Uff, no soporto el calor! - Tirks continuaba agotando su porción de líquido vital.
-Vamos Tirks no gastes tanta agua. Aún nos falta bastante recorrido- Shaomy advertía al centinela que derramaba liquido en su espalda.
-Tirks, tiene razón Shaomy. No derrames tu agua que luego la vas a necesitar- Blop se unía al consejo.
- ¡Amigos este calor me está derritiendo! - El muchacho se miraba desmejorado, el calor lo quemaba por dentro y por fuera.
-Vamos Tirks ponte esta capa y piensa en otras cosas o te vas a desmayar- Shaomy que había sacado una piel del equipaje, intentaba mejorar las condiciones de viaje para el centinela. El muchacho se colocó la capa cubriéndose sus hombros y espalda. Tras otros sorbos de su bota y con la sombrilla en sus manos continuó la travesía.
-Se dice que los Dorrenek luego de los ataques que sufrieron por parte de los pueblos caníbales de Utur Pharir, iniciaron la deforestación de esta zona- Blop iba de primero. Su paso era fuerte y no daba muestras de cansancio -luego de que el trabajo terminó, la ciudad nunca más ha sido atacada por los Utur. Algunos aseguran que estos antropófagos son alérgicos a suru debido a su dieta-
- ¿Quiere decir que comer carne humana los debilitó? - La guerrera jaguar también se encontraba en excelentes condiciones, su consumo de líquido vital de forma moderada la ayudaba a mantenerse hidratada.
-No está comprobado, pero es una posibilidad. Según tengo entendido los Uturianos se han convertido en seres de vista y piel muy débil además su población ha mermado considerablemente, se dan muy pocos embarazos-
-Me imagino mi amigo...- se refería Birdyec hacia Blop - ... que estos pueblos cayeron en salvajismo por la falta de alimentos-
- ¡Si eso es cierto! Las tres montañas alrededor de Utur Pharir están infestadas de depredadores, lo que constituye una competencia y una amenaza para los que habitan esas regiones. Además, otra situación que los introdujo al salvajismo fueron sus gobernantes, quienes, aconsejados por brujas y hechiceros oscuros, iniciaron el culto al volcán Tapir. Sacrificando vírgenes y niños y luego vendrían los festines con cuerpos humanos.
- ¡Buag, que asco! - La chica jaguar sintió nauseas de imaginarse la cena compuesta por carne humana cruda y tripas - ¡Entiendo porque han de estar enfermos! -
El paso era difícil entre tanta leña, hojas y piedras calcinantes.
- ¿Cómo te sientes Tirks? - Birdyec volvió hacia atrás su mirada buscando a su amigo, que replegado iba de último.
Tirks no dio respuesta ni levantó su rostro únicamente continuó caminando.
-Tirks cuéntanos ¿Cómo te sientes? - Blop insistió en la pregunta -Tirks parecía no estar escuchando y su paso iba cada vez más lento.
El científico dio la voz de alarma.
-Vamos rápido abrasen a Tirks, parece que se va a desmayar.
Inmediatamente que lo tocaron el joven centinela se desplomó sin pronunciar palabra.
- ¡Por las manchas del jaguar! ¿Qué le sucede a Tirks? - Inquirió Shaomy.
-Parece que tiene un infarto de calor- respondió Blop -debemos colocarlo en el terreno y construir rápidamente un toldo.
Buscaron el sitio adecuado y colocaron una piel. Luego acostaron a Tirks que permanecía desmayado; plantaron cuatro bases e instalaron una manta de fibra natural. Ya tenían un toldo y bajo sombra al centinela.
- ¿Un infarto por calor? - Indagó Shaomy desconcertada.
Blop mantuvo la calma mientras miraba detenidamente los rasgos faciales de su compañero. Luego colocó su mano en la frente, nariz y boca. Tirks solo llevaba una clase de chaleco lo que facilitó las cosas al científico, que también revisó su pecho y abdomen.
- ¡Es una fuerte insolación Shaomy! De alguna manera nuestro amigo a colapsado. Necesito agua fría y algo de tela- Blop inmediatamente recibió respuesta de parte del bulto de la guerrera.
El agua estaba intacta en el odre. Parecía haber sido recogida solo unos instantes atrás. La tela que Shaomy proporcionó era echa de cáñamo y estaba en muy buenas condiciones. Blop hizo con esta una almohadilla y la roció con el agua fría, luego se la puso a Tirks en la frente.
-Mantén mojada la almohada. Necesitamos que Tirks recupere la temperatura natural en su cuerpo- le indicó Blop a la guerrera. La cual se notaba muy preocupada.
-Birdyec, necesito que saques la otra piel de dormir y nos des sombra. Voy a tratar de regresar a Tirks- Blop revisó su pequeño bulto y sacó unas hojas que envolvían algo.
Shaomy remojaba constantemente la almohadilla, que por el intenso calor del lugar se secaba en menos de un cambio de nubes.
-Estoy asustada Blop, ya casi se nos agota el agua- la terrible guerrera resultaba ser al final de cuentas una tierna jovenzuela - ¿cómo lo piensas hacer reaccionar?
Blop abrió el paquete hecho de hojas y sacó lo que parecía ser un pedazo de hongo. Con su navaja cortó un trozo que derramó algo similar a una miel translucida, la cual colocó en los labios del enfermo.
-Este líquido es sumamente fuerte. Una vez que lo trague se acelerará su corazón, lo cual lo despertará- Blop sacó su bota de agua y mojo los labios de Tirks.
Birdyec sostenía la piel. Su cabeza la cubría únicamente el gorro de su chaleco por lo que ya empezaba a calentarse más de lo debido.
-Muchachos el calor es insoportable aquí afuera. Blop, guarda un poco de esa medicina porque el próximo en desmayarse seré yo- Birdyec mezclaba los problemas con el humor negro y sus comentarios eran alusivos a lo fatídico.
-No seas idiota Birdyec por favor. ¡Cómo vas a hacer un chiste en estas condiciones! - Respondió Shaomy muy disgustada.
-Este suru es el culpable Shaomy no te enojes- dijo Birdyec tratando de suavizar a la guerrera.
De pronto Tirks reaccionó. Blop puso su mano en el pecho del centinela. Su respiración se había normalizado. Los amigos ayudaron al joven a incorporarse y Blop le ofreció agua de su reserva.
- ¿Cómo te sientes querido amigo? - Preguntó Blop.
- ¡Gracias, amigo! - El centinela se miraba en mejores condiciones -Estoy bien, solo sentí por un momento demasiado sueño y no me pude controlar.
- ¿Qué sientes ahora muchacho? - Birdyec no se convencía del todo sobre el estado de salud de Tirks.
- ¡Ahora siento demasiada hambre! - Exclamó el muchacho frotándose su musculoso y vacío estómago.
- ¡Toma, esto te encantara! - Otra de las reservas del científico. Era una deliciosa fruta parecida al coco, con la diferencia de que ésta era un poco más pequeña, totalmente rellena y fácil de abrir.
- ¡Gracias de verdad amigos! - El grupo de nuevo se ponía en movimiento -Gracias Blop, esta nucífera esta deliciosa-
El temor con el desmayo de Tirks ya había pasado. Las reservas de agua se habían agotado y ese era el mayor problema para el grupo. Cuando la sed atacara, el desierto se encargaría del resto.
Los microclimas se presentaban cada seis u ocho kilómetros. Sin importar hacer una medición del lugar, Blop era consiente que de esa sequía podría cambiar en cualquier momento, por lo que insistía en apurar el paso. La tierra era lo más muerto del lugar. Era hasta más fértil la arena de los Llanos sin Fin, en comparación con los terrones que formaban el suelo de ese lugar. Las tormentas, las talas y las erosiones habían creado un suelo rígido como el concreto. El cual llegaba a calentarse hasta cien grados centígrados.
A mitad del siguiente cambio de estrellas Shaomy no soportó sus pies.
- ¡Mierda! Tenemos que descansar chicos. Ya no aguanto más, mis pies arden-
-Blop, necesitamos agua o no llegaremos a la frontera de la ciudad- Birdyec ponía en alerta. Nadie tenía reserva ¿cómo lo lograrían?
Buscaron un sitio donde poder descansar. Lo mejor era los cúmulos de troncos que no se ponían tan calientes.
- ¡Gracias al Gran Jaguar! - Dijo la chica subiendo una torrecilla de troncos -Por lo menos aquí esta tibio.
Blop sacó de su equipaje unas pieles con dibujos. Posiblemente trazos hechos por él mismo de sus anteriores exploraciones. Constantemente miraba para todos lados y con su mano se cubría de los penetrantes rayos de suru. Buscaba algo en los alrededores.
-Por la posición de suru y con los registros que tengo de mi anterior viaje deduzco que estamos muy cerca del límite- Blop rebuscaba en su bulto. Los demás se quitaban las botas y estiraban los dedos.
- ¡Aquí está! - Dijo por fin.
Sacó un paquete.
-Esta es mi última reserva. - Abrió el paquete; contenía tres bolas que parecían de carne.
-No son albóndigas mis amigos. Pero les proporcionará mucha energía. Son balones de escarabajo.
- ¿Balones de escarabajo? - Consultó la chica.
- ¡Sí! - Respondió el científico -Son muy difíciles de encontrar. Estos los ubiqué bajo unos troncos mientras bajábamos la Montaña Escarlata. - Los amigos de Blop se colocaron el redondo confite dentro de la boca y lo empezaron a chupar. El líquido que se generaba era dulce como un almíbar -El escarabajo balón los hace a base de excrementos, raíces y granos. Son de lo mejor que he probado-
Rápidamente el grupo se sintió muy animado y con ganas de reiniciar la marcha. Shaomy fue la primera en bajar de la esquiva de troncos y tomar el camino. Le seguía Tirks que se mostraba con muy buena cara después de todo. Atrás iban Blop y Birdyec analizando uno de los mapas, propiedad del científico.
-Esta zona de acá ¿que representa mi amigo? - Consultó Birdyec señalando una parte específica del pergamino.
-Pantanos Birdyec, peligrosos pantanos donde abundan las arenas movedizas y decenas de caimanes.
- ¡Cuernos! - Exclamó el pastor -No me gustaría llegar a ese lugar.
-Te cuento que está en el trayecto pasar por una zona muy cercana- informó Blop.
- ¿Que es aquel bulto negro que se mueve entre aquellas rocas chicos? - Shaomy acababa de detectar algo que podía ser peligroso.
- ¡Oh, no puede ser! - Con cara de problemas Blop anunció al nuevo enemigo -Todos corran es una attercopus.
La madre de todas las arañas se hacía presente. Cien por ciento carnívora, todo indicaba que estaba muy hambrienta y los caminantes estaban dentro del menú de su dieta. La attercopus poseía una cola segmentada parecida a la de los escorpiones comunes. El inmenso arácnido se movía sumamente rápido. Su increíble tamaño impresionaba demasiado, lo que hizo perder tiempo valioso al grupo de exploradores.
Los balones de escarabajo habían proporcionado una buena dosis de energía que se convertía en adrenalina, sin embargo, el terreno era difícil y el enemigo estaba muy cerca. La terrible "tarántula escorpión" se movía fácilmente. El desierto era su hábitat y sus patas eran diseñadas para caminar entre escombros. El gigantesco insecto se detuvo un momento y de sus fauces salió disparado un proyectil.
- ¡Cuidado Shaomy! - Birdyec se lanzó y evitó que la saeta golpeara a la joven guerrera.
- ¡Por el gran leopardo! ¿Qué es eso? - Con lágrimas en su rostro la chica buscaba una explicación.
-Si una trampa de esas te golpea date por muerta- respondió Blop en medio de la fuga.
-El asqueroso bicho está bien armado- dijo Tirks -son proyectiles de seda y goma. Imposible soltarse Shaomy.
El arácnido volvía a la carrera. Los fugitivos no aflojaban el paso.
- ¿Cómo lo detendremos Blop? - Preguntó Birdyec asumiendo que el científico tenía un plan.
Blop estaba agotado por la carrera. Era el único que no había consumido los famosos balones y su paso era más lento que el de sus camaradas.
-Te digo la verdad amigo. No tengo la menor idea. - Era de las pocas veces que Blop no tenía una solución. Birdyec sintió que el tiempo se les agotaba.
De nuevo el depredador se detuvo y lanzó sus capullos de goma. Muy cerca de los pies de Blop anduvo el segundo disparo, impregnándole sus botas de la lechosa resina la cual se secó inmediatamente endureciendo el cuero, lo que hizo que Blop no pudiera seguir corriendo.
- ¡Miren Blop acaba de caer! - Gritó la guerrera.
De inmediato Birdyec se devolvió a defender a su amigo. Rejuntó piedras de gran tamaño e inició una lluvia contra la terrible araña. Un disparo certero en medio de los colmillos impidió que el monstruo continuara su bombardeo; pero la enfureció aún más. Mientras tanto Blop intentaba quitarse las botas que estaban ya tan duras como una roca y se rehusaban a salir de sus pies.
Tirks y Shaomy se unieron al heroico pastor y la lluvia de meteoritos contra la attercopus creció. Al parecer el plan estaba funcionando. El animal bastante golpeado no avanzaba, pero las rocas se terminaban.
- ¡Prepara las hachas Shaomy! - Ordenó Birdyec.
Shaomy sacó de su equipaje dos enormes hachas hechas de algún tipo de hierro sumamente fuerte. Lanzó la más grande hacia Birdyec, el cual dando un gran salto la atrapó en el aire con su mano derecha, cayendo a escasos metros de la bestial tarántula. Birdyec tenía los nervios de acero y de inmediato atacó. Tirks tomó la otra hacha y corrió detrás del ovejero.
Por fin la bota de Blop cedió y de nuevo el científico estaba libre. Aunque sin cuero para proteger sus pies.
Un zumbido penetró en el sitio poniendo a todos alerta. Sonaba como un gran motor en aceleramiento.
- ¡Corramos todos o no tendremos tiempo! - Advirtió Blop que a pesar de no estar calzado inició de nuevo otra increíble fuga.
- ¡Haaay...! - Shaomy acababa de enterarse de la magnitud del peligro -Son meganeuras corre Tirks... corre Birdyec-
El hacha de Birdyec estaba incrustada en el cefalotórax de la attercopus. El animal hacía un intento rabioso por zafarse, lo que le dio tiempo al pastor para tomar la carrera.
Las zancadas de Birdyec eran prodigiosas y rápidamente se unió al escape del grupo. Se podría decir que tenían al arácnido encima pero un instante después la enorme araña se desplomó y los miles de libélulas gigantes hacían un festín con su cuerpo.
El grupo no detenía su carrera ni para tomar aire. Una vez que las meganeuras acabaran con lo que quedaba de la attercopus; ellos serían los siguientes.
De pronto Blop gritó dando una esperanza más a sus compañeros.
- ¡Ya veo el límite! - Blop al parecer se movía muy bien sin sus botas. El hecho de estar con los pies desnudos lo obligaba a apoyarse lo menos posible en las brasas que representaba el ardiente suelo. El científico parecía que volaba.
Birdyec trotaba bastante rápido a las espaldas de sus amigos. Una gruesa rama semi seca le servía de arma. Si alguna meganeura se les venía encima recibiría una bienvenida de parte del grueso leño.
- ¡Ya casi chicos, vamos rápido! Apenas nos podamos cubrir en el bosque ya no habrá peligro- Shaomy lo estaba dando todo. Su cara de enfado lo decía. En cada paso sus dientes se chascaban con sus inferiores y su saliva brotaba junto con su mucosa, dejando un rastro para el cazador; que ya lo terminaban de devorar.
Las meganeuras volaban a más o menos ochenta kilómetros por un cambio de estrellas. Cien por ciento carnívoras y las podríamos describir como sanguinarias. Su apetito era insaciable y de la inmensa tarántula no quedaban restos.
Blop logró acceder a unos matorrales que lo recibieron de panza. Era el límite entre el terrible desierto y las tierras fértiles. Luego calló Shaomy y un instante después aterrizo Tirks.
- ¡Azzzhhh! - Tirks respiraba fuerte. Casi se había acabado su aire, pero ya podía estar tranquilo, el agujero donde habían caído de seguro los protegería de las devoradoras libélulas.
Birdyec no aparecía.
Los amigos estaban en sus agujeros en total quietud.
El sonido del motor avanzaba y era más ruidoso. La preocupación por Birdyec los angustiaba. En sus pensamientos lo imaginaban engullido por los insectos.
En un instante el lugar se vio infestado de las enormes meganeuras. El ruido era insoportable. Sus oídos estaban a punto de sangrar lo que llevo a la chica y los tipos a taparse fuertemente con sus manos las orejas.
Los cambios de nubes sucedían lentamente y las salvajes libélulas no abandonaban el lugar, a pesar de que los matorrales no estaban dentro de su dieta. Sospechaban que dentro del monte algo se escondía, o tal vez alguno de sus agudos sentidos advertía algún aroma. El hecho era que los molestos súper insectos no dejaban el sitio y la situación era angustiante.
La tarde se acercaba en nuestra localización espacio tiempo. Los últimos rayos de suru empezaban a desaparecer, lo que molestó a las meganeuras y empezaron a emigrar del lugar.
El primero en asomar la cabeza fue Tirks.
- ¡Señor Blop se encuentra por aquí cerca? - Preguntó el centinela, que debido a la oscuridad no se podía ver ni las manos.
- ¡Por acá Tirks... a tu derecha! - Respondió Blop que junto a Shaomy salían de la cueva de pasto donde lograron refugiarse.
-No es necesario que me digas señor, Tirks. Dime solo Blop- añadió.
- ¿Que sabes de Birdyec, Tirks? - Interrogó inmediatamente la guerrera.
-Venía detrás mío y de pronto no lo vi más. Yo me lance a este matorral antes de que una de esas carnívoras mariposas me arrancara el cuero cabelludo- Tirks, Blop y la chica ahora estaban reunidos bajo un viejo árbol de naranjas con frutos maduros.
-No podemos alejarnos mucho. Birdyec puede estar cerca- acotó Shaomy.
-No podremos hacer nada hasta que sucedan los cambios de estrellas y aparezcan de nuevo los rayos de suru- Blop ya tenía trazados ciertos planes, por lo que lo mejor era descansar.
-Apenas amanezca debemos recuperar nuestros bultos- dijo la chica.
-Quien sabe, es peligroso con las meganeuras. Ellas vuelan en círculos y pueden regresar a este punto en cualquier momento- afirmó el científico.
- ¡Pero no sabemos nada de Birdyec! ¿Qué haremos? - Preguntó Tirks que descascaraba un fruto casi tan grande como un melón.
-No podemos arriesgarnos otra vez. Iré yo solo a buscar a Birdyec y ustedes esperaran acá. Recolectaran provisiones. Busquen raíces, hongos y semillas que nos puedan ayudar a sobrevivir hasta Dorrenek-
Sin más que decir y sin una fogata para calentarse los exploradores se durmieron bajo el manto estelar del continente con el aire más puro del planeta. Con cada respiro nuestros amigos energizaban su sangre, obteniendo así verdadero reposo. A pesar de las penurias que sufrieron, estaban contentos y decididos a seguir en la aventura, que cada vez se ponía más emocionante, en un mundo que empezaba a dar sorpresas y solo sobrevivirían los más fuertes.
A la madrugada siguiente se escucharon unos gritos conocidos.
- ¡Hey amigos... amiiigooos! - Era Birdyec el que despertaba al grupo.
- ¡Birdyec! - Shaomy que aún descansaba abrió sus ojos al instante y salió disparada hacia el lugar de donde provenía el sonido de la voz.
El antiguo pastor caminaba perfectamente. Estaba sucio de barro de los pies a la cabeza y junto a él un pequeño personaje de piel amarilla.
Momentos después ya el grupo estaba completo y luego de los abrazos y saludos de aprecio que nunca pueden faltar, el ovejero les contó.
-Mientras escapaba de las odiosas meganeuras y casi a punto de ser comido caí en una trampa para entelodon, que la verdad fue mi salvación, y todo se lo debo a este pequeño amigo que llegó a revisar su cacería y me encontró-
- ¡Gracias pequeño! - Shaomy abrazó al niño.
El chico era de ojos rasgados. Tenía muchas partes de su cuerpo incluyendo su rostro con marcas de tatuajes de símbolos que representaban algún evento desconocido. No portaba pieles en su espalda y tórax solamente usaba un tipo de pantalón corto hecho de una muy buena tela sacada posiblemente de algún lino. En su cintura un gran cuchillo y en su espalda un arco y dos flechas.
Todos estaban admirados con el jovenzuelo. Era el primer habitante que conocían de las tierras de Dorrenek y si todos resultaban ser amistosos, la misión sería un éxito.
Shaomy se adelantó a los amigos y le preguntó directamente al chico.
- ¿Cómo te llamas?
-Mi nombre es Ariotmas-

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