Lectura

Baby boomers

Por José-Blas Molés Miró · España · Historia real

Vivir es aprender a perder: ir soltando lastre de forma ordenada. Se pierden amores, amigos, certezas espirituales y apego a lo físico. Hay que aprender a prescindir incluso de las propias pérdidas, aprender a escucharse a uno mismo sin rechistar.
Si los planes de estudio -tras el adoctrinamiento que sufrimos en España la generación del baby boom con el nacionalcatolicismo, la LGE, el BUP, el COU y toda esa sarta de asignaturas orientadas a embaular a la gente en los planes de la patronal- hubieran sido abiertos y más europeos, ahora los mandamases no tendrían que preocuparse por si nos meamos andando por la calle, en misa mayor -si es que alguien va- o en el pleno del ayuntamiento para protestar por lo que sea.

Tras décadas de supervivencia, nos queda el sano rechazo a cuadrarnos ante nada ni nadie, a genuflexionarnos o a regalar "señorías", "excelentísimos" y otras garambainas a simples conatos de persona humana, si es que llegan a ello.

No sé si todo esto es carne de denuncia; pero, si lo fuera -que perfectamente puede serlo-, que les den, si es que están receptivos. Aunque me declaro más partidario de pagar con ignorancia al ignorante de formas, maneras, besamanos y lo que se tercie.

Ayer fue el patrón del pueblo, ya os lo conté. La presencia popular fue escasa, como siempre que descartas a los que acuden por obligación. Hoy el periódico local publica una reseña desmedida, tan aséptica que no dice nada -una faena de aliño, usando el argot taurino-; un escrito insípido que bien podría colarse en agua hirviendo y tomarse como infusión.

La prensa, cuando se paga, ni es prensa ni es nada.

¡Ay, quién pudiera resucitar a Quevedo -aun siendo de derechas- con su afilada pluma!

Valoración: 0.0/5 (0 votos)

Comentarios

Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.