Lectura

DE LA PATADA

Por Don Bértigo · El Salvador · Humor

DE LA PATADA
El médico, luego de auscultarlo, se quitó las gafas.

-- No hay otra alternativa. Debemos amputar ese pie antes que la enfermedad se propague -señor Cienfuegos.

El señor Patricio Cienfuegos sintió que le explotaba la cien.

-- Si no hay otra alternativa...

Y el señor Patricio ya no sería el mismo. Es como que le faltara un centavo para el peso. La depre llegó. Por la mañana, tardó más de una hora en amarrarse los zapatos para irse a su trabajo. Vio el pie que le cercenarían.

"¡Cuántas cosas hice con este pie! Muchos goles", pensó.

Patricio se sentía de la patada. Le fascinaba el fútbol; y era bueno, y aunque hacía goles con cualquier pie, regularmente los hacía con aquel que, pronto, sería desecho biológico.

Y la depre... Triste en el trabajo, triste en el transporte...

En el día de la cirugía, la depresión le había robado la mitad de la vida, y la otra mitad la perdería en la antesala del quirófano. Sin poder evitarlo, sus líquidos vitales fluyeron precipitadamente. Muerte fulminante.

Y sobre el piso, con sus patitas blancas abiertas y la vista al cielo, quedó muerto aquel triste y articulado ciempiés.

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