Juega con futuro. Perfila pequeños diamantes. Aquel joven y delgado hombre, enciende luces en infantiles ojos al practicar las lecciones. Corazón y fuego, entrega y pasión, en el arte de la música y el canto. Es sal y agua para aquellos ángeles de mi barrio. Hubo un tiempo donde su presencia no brillaba, pues, un mal ataco sus pulmones con vehemencia, postrándolo en reposo medico absoluto. Su ausencia se sentía en el ambiente. Las miradas se encontraban buscando alguna respuesta. Las voces lloraban en silencio. Nadie sabía, no había mensaje alguno. Estábamos como en luto. Un jueves, aquel hombre sanó
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