Lectura

*Terra Alta*

Por José-Blas Molés Miró · España · Histórico

¿A quién le puede interesar la historia de mi pueblo si, de los 3150 habitantes que viven allí, quitas a los niños -que son pocos- y a los ancianos -que son muchos-? Queda muy poca gente, apenas un millar, que pueda dar razón de su pasado. Es una zona de la Terra Alta que no cuenta con una economía boyante, pero su historia daría para una novela tan corta como curiosa.
Todo comenzó -haciendo un paréntesis en los siglos anteriores al XIV y en la época de los íberos- el 17 de octubre de 1319, cuando tuvo lugar lo que hoy se conoce como "la farsa de Gandesa". Se celebraba allí una boda real: el príncipe Jaime, primogénito de Jaime II el Justo, iba a casarse con la princesa Leonor, hija de Fernando IV. No sé qué hacían allí, pero el caso es que el príncipe huyó a toda prisa de la iglesia tras la ceremonia y se dejó un guante. De ahí que el escudo de Gandesa luzca, precisamente, ese curioso elemento.

En el propio término municipal se dieron cita las guerras carlistas y la Guerra Civil, marco en el que se libró el famoso frente de Gandesa. Cuentan las crónicas, y me lo confirmó algún vecino, que la serra de Pandols y el Coll del Moro quedaron tapizados de cadáveres hasta no dejar ver el suelo. De aquel episodio quedan hoy como visitables el Centro de Estudios de la Batalla del Ebro y la Bodega Cooperativa, pues somos, ante todo, productores de vino, ahora de calidad.

Mi recuerdo imborrable de aquel lugar es el desayuno: un pan buenísimo, una llesca amb tomàquet restregat i oli y una truita dorada com l'or (una rebanada de pan con tomate restregado y aceite, acompañada de una tortilla dorada como el oro). Y es que Proust, al final, está en todas partes.

Esta crónica es para Lucas, mi nieto, a quien de allí solo le importa comerse los canelones de Casa Miró -que son gloria bendita- y a quien le da exactamente igual si es el pueblo de su abuelo o el de al lado.

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