Quiero que entiendas de verdad de dónde vengo y lo que significa esto para mí. Llevo demasiado tiempo acostumbrado a estar solo, a bastarme a mí mismo, a no esperar nada de nadie. Y de repente, tenerte aquí, sentir tu respiración tan cerca rozando mi cara, percibir el peso de tus manos en mi espalda... todo eso me devuelve sensaciones que creía totalmente enterradas y olvidadas. Cosas que conscientemente decidí no dejar entrar jamás a mi vida porque me convencí de que ya era demasiado tarde para mí, de que mi ciclo con el amor o con la entrega ya había terminado.
Y sin embargo, aquí estoy, sintiéndome como un adolescente torpe que no sabe qué hacer con las manos ni con las palabras. Has logrado romper, casi sin darte cuenta, todos esos candados pesados que yo mismo había soldado y cerrado con tanto esmero para proteger mi tranquilidad.
Eso es lo que de verdad me preocupa, y créeme que no lo digo por mí, sino por ti. Porque yo ya me conozco, sé cómo soy cuando empiezo a sentir de verdad, sé la intensidad con la que me atraviesan las cosas y lo difícil que es para mí poner frenos cuando el corazón me gana la partida. El problema es que en este preciso instante no sé qué es lo que tú buscas, ni qué es lo que esperas de mí. No sé si para ti esto es algo pasajero, un momento lindo sin más pretensiones; si buscas algo sutil, suave y ligero, o si por el contrario estás dispuesta a recibir algo tan intenso como lo que me está naciendo a mí por dentro. Y necesito saberlo, porque no quiero hacerte daño, ni quiero equivocarme de camino.
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Comentarios
Muy buena descripción de momentos difíciles de describir...a veces.
Ay el amor, como decía Cortázar y el miedo que lo acompaña.