Publicado en Plumagrafito — 04-09-2026 12:00 · 2 min de lectura
Mil quinientos millones perdidos. Doce querellas. Dos niños que por un momento veían surrealista e inentendible todo lo que estaba pasando. Una mamá que sola tuvo que arrancarse con los niños de tanta nauseabunda forma de ser. Diez escuelas cerradas por falta de fondos, sueldos impagos y lujosos viajes al caribe. Una biblioteca quemada intencionadamente por el pastor, y la juventud de un pueblo forzada a migrar por falta de oportunidades. De pronto, las preguntas afloraron. Porque era evidente que los años habían pasado sin haberse cuestionado algo de sí mismo. Mientras el aire se sentía denso y oscuro, encendía un cigarrillo. No podía soportarse a sí mismo. Las cacerolas sonaban de todos los rincones mientras varios corrían por la noticia. Atrás quedaron los años en que fué pastor, locutor de radio, vendedor de promesas varias, inventor de noticias falsas, inventor de pulseras a las que le atribuía poderes magnificentes, y finalmente, cristiano converso de día y nihilista desenfrenado de noche. La ciudad olía a furia.
©2026 Nicolás Burón - Derechos exclusivos para todo el mundo. Obra original protegida por las leyes de derecho de autor y derechos conexos.
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Fotografía de la portada:
"La revolución a la chilena" de Valeria Rojas Luna (2019), disponible en https://commons.wikimedia.org/wiki/File:La_Revoluci%C3%B3n_a_la_Chilena.jpg , con licencia CC BY 4.0.
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