El brillo que atraviesa la ventana y golpea directamente mi rostro me hace recordar y en ocasiones hasta torturar mi propia mente con el fantasma de algún recuerdo que en ocasiones me aleja más del presente, de lo que yo quisiera aceptar.
Amores perdidos por cosas tan simples, discusiones con familiares que han hecho generar conflictos, por cosas tan sin sentido que al recordarlas solo te hacen considerarte desconsiderado.
Mientras tú cerebro se hace cada vez más viejo solo los fantasmas del recuerdo van quedando plasmado, como el mejor trabajo de el mejor maestro tatuador que genera en la mente el fantasma de un recuerdo.
Y también cuando haces algunas cosas y después te preocupas por lo que podría ocurrir en el futuro. Que lo más probable es que nunca llegue a pasar nada, pero siempre sueles tener ese pensamiento de vez en cuando.