La capacidad de resiliencia, gestión y altruismo de las hormigas deberían darnos ejemplo y vergüenza al mismo tiempo, para dejar de ser tan egoístas y centripetos. El "todo para mí" no puede ni debería ser; somos animales de paso. Y los nueve círculos del infierno de Dante -desde el limbo de los paganos, pasando por los lujuriosos, los glotones, los avaros, los iracundos, los herejes, los violentos, los fraudulentos y los traidores, hasta Lucifer, donde está el centro del hielo... ¿tú qué creías, en las calderas de Pere Botero quemándote en un fuego eterno? Pues no, es hielo, porque el fuego físicamente no es sostenible-.
Pero igual te vas a condenar por creer en falsos dioses y olvidar que todos los seres son iguales: desde la pularda a la langosta, el wagyu o el caviar... teniendo en cuenta que no es lo mismo formar parte de un esfínter que de una papila gustativa.
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