Esto es evidente y puede mostrarse muy técnicamente o dar el salto a la mesa del bar y contemplar, por ejemplo, cómo esta mañana se ha sentado a mi lado el señor Vicente, un señor de 80 años que, sin venir demasiado a cuento, me ha contado la historia de su brazo derecho: una deriva digna de una clase de historia de la medicina desde los años 70 del siglo pasado, el XX, hasta hoy, 2026, siglo XXI.
Cuenta en su crónica este señor que, fruto de una caída cuando tenía 20 años, se rompió todos los huesos que componen el brazo derecho, incluida la clavícula, todo el conjunto del hombro, el húmero, el cúbito y el radio; ninguno se libró. La recomposición que se le hizo acertó en todo menos en el codo, que se le ha quedado en un ángulo de 130° y que, a pesar de múltiples sesiones de fisioterapia y dos operaciones más, no se ha logrado enderezar, lo que le dificulta ciertas habilidades rutinarias de menor calado: afeitarse, atarse el zapato y cosas así. La situación que relata describe médicos más o menos especialistas que no supieron aplicar la geometría a su cuerpo con buen tino.
Me he ido en cuanto me ha llamado mi hija para ir a una extracción rutinaria, un análisis simple. Ya había oído demasiado.
Después de oír al señor Vicente, he pensado que sería buena idea poner una clínica con aspecto de bar, con boxes que puedan semicerrarse para que los ancianos vengan a tomar sus tragos y a contar sus cosas, porque lo que realmente necesita la población anciana es ser escuchada. No quieren que se les quiten los males, ya que los tienen asumidos y conviven con ellos plácidamente, como quien tiene un hijo tonto al que se le quiere y se le soporta; lo que quieren los ancianos es escuchantes profesionales que asientan y no les lleven la contraria mientras ellos ven el ocaso de Europa y lo que fue, y esperan altivamente la muerte, sin fruncir el ceño, que es algo que descoloca a la Parca, que lo que siempre ha pretendido es dar miedo.
Ahora ya no asusta a nadie de edad avanzada.
B.M.
Valoración: 0.0/5 (0 votos)
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.