y aquel vestido de una noche sola,
me grita el viento tu nombre en una ola,
ando exigiendo ternuras al hastío.
Y casi tengo tu imagen inconclusa,
de blanco lirio volando entre las nubes,
entonces pienso que acaso no te tuve,
y fue una estrella confundida y difusa.
Quizá viniste del umbral del sueño,
del leve instante en que la luz engaña,
y al despertar, te deshizo la mañana.
Mas algo queda, un resplandor pequeño,
una mirada azul, leve y extraña,
cruzando el tiempo en su fulgor risueño.
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