Eras tú, Silvia Hernández, una sinfonía de amabilidad y honestidad; una mujer trabajadora y refinada que siempre llevaba por escudo una sonrisa. Tenías el don de transformar los ingredientes en arte: qué chef, qué pastelera fuiste, regalándonos el sabor inolvidable de tus tortas, de tus postres, de esa cocina que era un hogar en sí misma. Heredé de ti ese amor por los libros, por la savia de la naturaleza y por la música que nos atraviesa —desde la cadencia de lo clásico hasta la rebeldía del jazz y el rock and roll—.
Fuiste mi sombra y mi guía hasta mis veintiún años. En la ausencia de mi hermano, quedaste tú como el único refugio, siendo para mí madre y mundo entero. Cariñosa, siempre vigilante de mis necesidades —físicas, espirituales, educacionales y emocionales—, fuiste esa mano firme que, con exigencia y amor infinito, supo corregirme cuando el camino se nublaba. Jamás olvidaste la devoción hacia tus propios padres, honrando siempre tus raíces.
Te recuerdo como una valiente guerrera, Silvia; te tocó cargar el peso de sacarme adelante sola cuando tu compañero decidió abortar la misión. Ni las habladurías ni el juicio ajeno pudieron romper tu temple. Supiste labrar un legado, sembrar un futuro donde antes solo había incertidumbre, y es tu ejemplo el faro que hoy intento seguir.
Nuestra familia es hoy como ese gran árbol, frondoso y protector, que un día plantaste con tus manos. Gracias a ti, que nos diste raíz y cielo, tus nietas y bisnietos tienen hoy la dicha de vivir, de amar, de reír y, sobre todo, de creer.
Te amo eternamente.
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Comentarios
Gracias abuelita Silvia Hernández <3
Muy bonito querida Bea, un cuento que nace desde el corazón
Hermoso relato amiga, tu madre debe estar feliz de la familia que tiene a través de ti.
Buenos días Bety.
Que grato es leerte, que lindo leer quien esa devoción y acto de memoria que tienes con tu madre. Tu mamá solo señaló el camino a través de sus pasos, que tú has seguido y lo has hecho tu horizonte. Felicitaciones, no dejes de escribir, sigue dándonos luz en un mundo que cada vez se hace más oscuro.
Muy bien, la felicito, el primero es un gran paso, siga escribiendo, en un tiempo lo sentirá como un estilo de vida...