Cuando ya tenía la bandeja preparada con la comida y un vaso de sidra para beber, ha aparecido el Leviatán y ha dejado chorreando el suelo, que estaba recién limpiado porque la mujer que limpia viene los sábados. Yo no le había invitado, pero se presenta sin avisar cuando le parece; el hecho es que se ha comido casi todo él.
Yo he aprovechado para preguntarle por la situación política, porque no entiendo la fijación contra el bando contrario y no veo que aporten, cada cual, un programa ganador, sino solo acusaciones; y no me parece justo, porque el objetivo no debería ser matar al líder rival.
El Leviatán me mira con la boca llena y no contesta. Le hablo de que pienso que si aquí hubiera, como en Estados Unidos, autorización para tener armas, en un verano de calor como este, con incendios y con la gasolina por las nubes, podríamos entrar en una espiral de violencia y muertes. El Leviatán cierra los ojillos, sonríe y me parece oír que dice: "¡Ojalá... ojalá!".
Hoy nos ha dejado Pira. Sufría mucho la pobre; es mejor que se haya ido dejándonos su fiel cariño, sus ganas de caricias y los buenos momentos para Neus.
Valoración: 0.0/5 (0 votos)
Comentarios
Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.