Hace casi 90 años de aquello y aquí aún siguen con las canciones de uno y otro bando, con las repudias y represalias, y con el odio al enemigo, que es el que piensa distinto a ti.
Nada se ha aprendido y nada se aprenderá. Creí por momentos que la educación y los estudios supondrían una apertura de miras, pero no.
Se oye en las mesas de los bares, casi 90 años después de la guerra: "Ese es rojo" o "ese es fascista". Los corifeos que campan a sus anchas llevan a sus seguidores, que no piensan, por donde se les ocurre. Nada se analiza, los datos no sirven para sacar conclusiones y la gente se llena la boca opinando de todo sin saber de nada.
Alguien dijo que la manera de acabar con las guerras era que los que están obligados a ir no fueran. Y ahí me viene a la cabeza lo que dijo mi tía Concha respecto a las relaciones con las mujeres: "Si quieres que las mujeres vayan detrás de ti... ve tú siempre delante de ellas...". Parece mentira, pero no me ha fallado nunca esta técnica. No sé si esto se podría aplicar a la cuestión de las guerras, pero le veo traza.
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