Finalmente llegamos a los tan ansiados 20 años, en que comienza oficialmente la vida universitaria o la vida laboral, las salidas con amigos, alcohol, sexo sin amor y con amor, vamos tomando as peso a la vida, pero aun no nos debemos a pensar en plena conciencia sobre el futuro, y tampoco le damos tanto valor a nuestro pasado. Solo vemos el ahora, solo eso importa realmente. En casos algunos, llega sin esperarse y de golpe, un nuevo ser, producto de un joven amor o de una simple noche de deseo carnal sin sentimientos ni compromiso, una verdadera barrera que pone en pausa cualquier proyecto de vida. Suena cruel decirlo asi, pero es una verdad absoluta. Si el camino sigue su curso normal, pasamos a la adultes joven, trabajo estable, compromiso serio, la constante lucha por tener todo lo material necesario para hacer un hogar, llega una nueva familia, y comienza otra cuanta regresiva, y asi van pasando los años, la edad pesa al final de cuantas, hasta legar a los 40, una edad que comenzamos a pensar en que el sueño o deseo mas tonto que tuvimos en la juventud, fue precisamente el llegar a ser adultos, ironico ¿No?
El camino tambien trae otras cosas adicionales: vemos envejecer a nuestros padres, los vemos apagarse lentamente, vemos nuestros abuelos partir de este mundo, vamos ganando gente nueva en nuestras vidas y van quedando atrás algunas, guardadas en el pasado que no volverá, nuestros seres queridos de mayor edad, uno a uno van desapareciendo hasta volverse solo hermosos recuerdos, y asi tambien nos va avanzando la edad, hasta que nuestros hijos son los que ahora crecen y hacen sus vidas, nos vamos día a día aferrando a los recuerdos de su niñez, perdiendo la energía la gracia de la vida y pensamos ¿Todo lo vivido para esto? Para verles nacer, crecer, llegar lejos y verlos tomar sus cosas para vivir su vida aparte, es lo normal de la vida, pero aun asi lo sentimos como una injusticia y asi vamos mirando los espacios vacios, sin risas, sin ruido, con menos personas en la mesa del día a dia, pero sin darnos cuenta, tenemos un renacer, algo que mágicamente nos rejuvenece el alma a pesar de los años fisicos y es la llegada de los nietos, los cuales disfrutamos mas que a los propios hijos, ya no nos molestamos por los ruidos, ya las "maldades infantiles" no son castigables, si no motivos para reírse de buena gana, e incluso a veces participamos de forma complice en ellas. Ya no estamos en una edad de retar y aplicar castigos o enojarse, es tiempo de disfrutar sin limite esas travesuras, y en esos pequeños seres que llegamos a amar mucho mas que a nuestros hijos, vemos finalmente a nuestros hijos como niños otra vez.
El camino va avanzando más rápido de lo normal, el caminar se torna lento, la salud delicada, los amigos que la vida fue conservando van partiendo de este mundo, y nos ahogamos en un mar lleno de recuerdos y nostalgia, buscamos el perdón del creador, sabemos que no fuimos tan malos, pero que cometimos algunos pecados de los cuales debemos arrepentirnos. Poco a poco vamos llegando hacia el último peldaño, a la última calle del recorrido, hemos ganado mucho y perdido bastante, ya no es el mismo ánimo ni la misma energía, somos viejos y esperamos el final. El camino ya se termina, sabemos que no hay vuelta atrás, es el último día en este mundo, los hijos, nietos, estan allí, algún amigo que aun queda tambien, sobrinos, etc. Es momento de cerrar los ojos y apagar el motor principal, el camino ya terminó, pero aun queda por andar, en otro plano, donde todos finalmente vamos.
La vida siempre sera un largo camino, para recorrerlo debemos elegir bien la compañia, y en ese camino, debemos tambien saber que huella dejar, ya que el sendero que escojamos sera el inicio del camino de quienes vienen después de nosotros.
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