Lectura

El cazador de mostruos

Por Jesus Serrano · España · Drama

EL CAZADOR DE MONSTRUOS
Monasterio de Montserrat, son las diez de una noche oscura del mes de julio, el monasterio fue escogido por un grupo de padres como campamento de verano para sus hijos, donde podrían realizar multiactividades tanto en el monasterio como en la montaña. Los niños se alojan en "Las celdas del Abat" reconvertidas en residencia hotelera y gestionadas por la iglesia.
En una de las celdas está Pablo un niño de doce años, está terminando de ponerse el pijama para irse a dormir después de un día muy agitado y lleno de emociones, cuando de repente se entre abre la puerta de su habitación y asoma por ella el padre Oriol.
- ¡Hola Pablo! ¿te gusta tu habitación?.
-Si padre, es muy cómoda.
El sacerdote se sienta en la cama al lado de Pablo y empieza a pasarle su mano por la espalda, por el pelo, mirándolo fijamente y sonriendo. Pone la mano de Pablo en su pierna, Pablo muy extrañado y muy incómodo mira al padre Oriol pero no dice nada. Está muy cohibido, el padre coge la mano de Pablo y la pone en su sexo.
- ¡Pero padre...!
- Tranquilo Pablo, si piensas en Jesús no es pecado, él lo quiere así.
Fuera, en la calle y detrás de unos coches aparcados, entre sombras y apenas perceptible, la figura de un hombre joven, unos treinta años más o menos, observa la ventana de la celda de Pablo.
Son las diez de la mañana, los niños y niñas han salido de excursión por la montaña, la tarea del día es encontrar fósiles marinos, ya que la montaña estuvo en su día en el fondo del mar. El hombre que la noche anterior estaba en las sombras entra en la iglesia que está completamente vacía, camina por el pasillo central que da al altar, a los lados las filas de bancos. Al llegar al altar gira a la izquierda donde hay unas estancias, entra en una donde está el padre Oriol.
-Hola ¿Qué desea? La iglesia está cerrada.
-No se preocupe padre, será solo un momento.
-Bueno, usted dirá.
-Me manda Pablo.
- Pablo? ¿Qué Pablo?...
-El niño que usted mancilló y corrompió anoche.
-El padre Oriol se queda blanco con la sentencia del desconocido.
-No sé quién es usted pero debe marcharse.
El cazador se acerca al padre que retrocede. En su rostro hay una mezcla de estupor y miedo, no sabe qué está pasando. El cazador, en un gesto de extrema rapidez, le pone la mano en el pecho, y un grito como jamás se ha oído resuena en toda la iglesia.
Son las cinco de la tarde, en toda la explanada de Montserrat hay mucho revuelo, los niños y niñas están afuera y preguntan qué ha pasado, en la puerta de la iglesia hay una cinta de los mossos prohibiendo el paso. Dentro de la instancia hay más mossos haciendo fotos y buscando huellas. En el suelo está el cuerpo del padre Oriol, su piel está completamente negra, como carbonizada, y reseca. Los músculos de la cara y la piel se han retraído, tanto que los dientes han quedado al descubierto, los ojos de Oriol, abiertos como platos, parecen de cristal, con la mirada perdida, y su rostro refleja un terror inimaginable.
En la instancia entran dos inspectores de los mossos recién llegados de Barcelona para este caso, dirigiéndose a un caporal.
- ¿Han tomado las huellas y procesado toda la instancia?
-Si inspector, absolutamente todo.
-Bien, pueden salir... un momento..., las cámaras, ¿las han revisado?
- Si, pero no hay nada, no se ve entrar o salir a nadie, las tres entradas de la iglesia disponen de cámaras y no han grabado a nadie ni nada extraño.
- Bien gracias Caporal
Cuando todo el mundo sale los mossos se agachan para inspeccionar el cadáver.
- Ismael es como los otros tres casos, exactamente igual.
-Si Narcis ¿pero quién o qué puede hacer una cosa así?
-En los otros tres casos los forenses han descartado un virus o cualquier tipo de patología, a ver si con este tenemos más suerte.
Barcelona, Instituto de Anatomía Forense, se ha terminado de hacer la autopsia a Oriol, el médico sale de la sala de autopsias y se dirige a Ismael.
- El mismo caso que los tres anteriores, los órganos están completamente secos, la piel igual, y no tengo explicación para una pigmentación tan negra de la dermis. Como los tres anteriores es más que una momificación, es... otra cosa, está en otro nivel. Enviaré tejidos al laboratorio en busca de algún patógeno, pero me temo que no habrá resultados.
-¿Tampoco podrá decirnos si es muerte natural, o asesinato?.
-No puedo afirmar ni una cosa ni la otra. Lo siento, esto me supera.
Ismael y Narcis salen de la sala.
-Narcis lo único que podemos hacer es buscar coincidencias entre los cuatro casos, investigar su vida privada, su familia, y cualquier cosa que pueda ser común entre ellos.
-Es lo único que nos queda, pongámonos a ello.
Nos encontramos en la calle Tuset Nº1714 en la sede de I.R.C (Izquierda Reaccionaria de Cataluña). Son las ocho de la noche; en su despacho, un alto cargo de la formación política, el señor Oliver, mira unos papeles. La puerta se abre y entra un compañero de formación.
-Oliver, esta noche nos quedamos un poco más, hay que definir las consignas de la temporada que viene para los colegios antes de mandárselas a los profesores.
-Muy bien Jaume, llamaré a casa y se lo diré a mi mujer.
En casa de Oliver suena el teléfono, Miriam, su esposa, lo coge.
-Hola...
-Hola Miriam soy yo.
- ¿No me digas que hoy vienes tarde otra vez?
-Pues sí, tenemos que cerrar las consignas para los colegios de la temporada que viene, ya sabes que a los niños hay que educarlos en el buen camino.
-Vale cariño ¿y a qué hora vendrás?
-No lo sé, si acaso cenad tú y Alba, yo tomaré cualquier cosa no te preocupes.
-Vale, pues hasta luego.
-Adiós.
Alba está en su habitación repasando los deberes, es una niña de diez años, Miriam entra en la habitación y le dice.
- Alba vamos a cenar que tu padre llegara tarde.
- ¡Ese no es mi padre!
-No empecemos que hoy no he tenido buen día, Oliver es tu padre, mientras antes lo aceptes mejor.
Son las diez treinta de la noche.
-Alba a la cama que ya es tarde.
Alba va hacia su habitación y se mete en la cama, su madre entra y le da un beso en la frente.
-Hasta mañana cariño, que sueñes con los angelitos.
-Hasta mañana mama, te quiero mucho pero no apagues la luz.
-Ya eres mayorcita Alba...
- Porfi mama, no apagues la luz, que si no vendrá el monstruo
-Cariño los monstruos no existen...
Se marcha y cierra la puerta, apagando las luces, Alba se levanta y enciende una luz de mesita que hay en la habitación, cuando va para su cama se para y mira la ventana, nota algo, tiene un presentimiento, siente como una presencia, se acerca a la ventana y mira por ella, al otro lado de la calle, debajo de un árbol y entre sombras hay una persona mirando fijamente hacia arriba, a la ventana de Alba. Ella se siente bien, esa presencia le da paz, no entiende por qué, pero se tranquiliza.
Son las doce treinta de la noche, Oliver entra en la casa, se le nota cansado. Deja las llaves en una mesita que hay en la entrada, se para en la puerta de la habitación de Alba, la abre lentamente. Alba esta despierta, oye abrir la puerta, y se tapa con las mantas hasta la cabeza, Oliver se acerca hasta la cama, entre las sabanas Alba está temblando de puro terror.
Ha pasado media hora y Alba llora en silencio, nota otra vez esa presencia, esa paz. Se levanta y mira por la ventana. Al otro lado de la calle, y bajo el mismo árbol, permanece el hombre que mira fijamente a la ventana de Alba y extiende su brazo derecho hacia ella. Alba posa su mano derecha sobre el cristal de la ventana, es como si se saludaran, como si se tocasen.
Son las diez horas del día siguiente. El hombre misterioso se encuentra delante de la sede de I.R.C.
Detrás de la puerta, un mostrador con seguridad privada, donde identifican a las personas que acceden al edificio; en el mostrador hay varias personas hablando con los de seguridad. El hombre misterioso pasa por delante de ellos sin que nadie se percate de su presencia, se dirige a los ascensores, hay tres, y en los paneles de información de todos aparece un rótulo: "Fuera de servicio" .
Las personas que se dirigen hacia los pisos de arriba protestan.
-Se tenían que estropear los tres a la vez...
El hombre misterioso se acerca, y en el momento de llegar a los ascensores el mensaje de "fuera de servicio" desaparece y los tres abren sus puertas, él entra en uno y sube hasta la planta quinta.
Cuando llega, camina por el pasillo, nadie se percata de su presencia, se cruza con varias personas, pero como si no estuviera allí. Se para delante de una puerta, la abre y entra; dentro está sentado en su mesa Oliver.
-¿Si, que desea, quien es usted?
-Me manda Alba.
-¿Qué Alba?
-La hija de su pareja.
-¿No entiendo nada? ¿Cómo que le manda Alba?
-Alba no quiere que le haga más daño, quiere que sus abusos y violaciones se acaben.
Oliver se queda blanco y balbucea...
- Fuera, fuera de aquí o llamo a seguridad...
El hombre misterioso se acerca a Oliver y con un movimiento muy rápido le pone la mano en el pecho, el grito es atronador, se oye prácticamente en todo el edificio. Fuera, toda la gente sale de las oficinas y corren hacia el despacho de Oliver, intentan abrir la puerta pero no pueden, la empujan con el mismo resultado. Cuando al fin consiguen abrir una ráfaga de viento tremendamente fuerte sale del despacho y hace que todo el mundo intente protegerse de ella, al levantar la mirada observan a Oliver, inerte en el suelo, totalmente negro y con una mirada de terror indescriptible en su rostro.
Son las nueve de la noche del día siguiente, en casa de Alba mucho ajetreo. Han venido amigos de la pareja para ayudar a Miriam que está sentada en un sofá con dos amigas consolándola. -
-Voy a que se acueste Alba, tiene miedo a la oscuridad, pero esta noche dejaré que duerma con las luces encendidas.
Se levanta y se dirige a la habitación de su hija y entra en ella. Alba está en la mesa escribiendo algo en un papel, Miriam le pone las manos en sus hombros.
-Vamos pequeña, a dormir, esta noche te dejaré que tengas las luces encendidas.
-No hace falta mama, el monstruo ya se ha ido, ya no volverá, ya no me hará más daño...
Miriam mira fijamente a su hija, y dando unos pasos para atrás comprende, y un río de lágrimas desciende por sus mejillas.


No existe mayor mal que el que se le hace a un niño cuando se le roba su pureza y se corrompe su inocencia... Cuando esto ocurre, el mal adquiere más poder.
El Cazador espera, haciéndose cada vez más fuerte.
Cuidad de los niños... Cuidad de ellos... porque yo estoy vigilando.

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