Bueno, aunque no me hagas demasiado caso porque la IA se nos come, creo que faltan unos 475 días para que todo acabe; ya ni ganas de que me toque la lotería me quedan. A pesar de eso, voy a vivir intensamente el tiempo que resta: ya me he apuntado a Taichi, me he borrado de dar clases de inglés de conversación y a las otras clases a las que he estado yendo voy a ir solo de oyente.
Me acabo de hacer unas fotos con la inteligencia artificial, a la que yo llamo en confianza "Nomelíes". Las fotos son con trajes de Armani, Caroche y Hermès; el que más me ha gustado es uno gris príncipe de Gales. Hay que ver lo barato que sale vestir bien para la prensa en fotos de alto standing, y cómo conjunta las corbatas y los relojes la inteligencia: en la foto aparezco con un Patek Philippe Nautilus full pavé de diamantes, perfecto en mi muñeca. Lo malo es que en 475 días todo se va a fundir o lo que sea que nos prepara el futuro como final de fiesta.
¿Ves cómo son las cosas? Ahora que ya me he soltado con el inglés y puedo decir barbaridades con un montón de palabras sin pensar y con un 90 % de corrección gramatical, en nada ya no me va a servir. Es que la vida de los humanos es una ridiculez comparada con la geológica; somos unos inconscientes, nos hemos equivocado de planeta.
Pero, por si acaso, estoy llenando dos copas con recuerdos e historias por si ella viniera y nos diera tiempo de brindar... Y si no ocurre eso, casi dará igual. Total... ya para qué.
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