Lectura

*Fábula del corral*

Por José-Blas Molés Miró · España · Ciencia Ficción

El gallo se sentía todopoderoso: sus plumas brillaban; sus colores -negros, rojos y azules- parecían reflejos de las galaxias más coloridas; su cresta roja y tersa; su canto, su pecho, su pico, su kikirikí... Todo parecía acomodado a su presencia, pero un día, fruto de cacareos en voz baja y queda en el corral, la gallina decidió que ya no ponía más huevos. Se encerró en su negativa y no dio paso a la procreación. Los huevos ya no aparecían. La dueña de la granja llamó deprisa al veterinario, le hicieron pruebas y más pruebas, quisieron obligarla y dejó de comer, la ataron y tuvo convulsiones, la volvieron a obligar en un ejercicio de violencia inusitada y casi todos los huevos salieron malos: no servían para ningún fin.
Se hicieron rogativas, vino el cura y después el obispo y los políticos. Se trajeron a una mujer medio bruja, que hizo vudú. Nada funcionaba; hasta probaron con la terapia de los hercios: 128, 256, 512... Nada. Música de lluvia... Tampoco. Voces de niños... Nada.

La gallina Vicentica, que era sorda, miraba la televisión que le habían colocado en el corral como terapia, y una mañana, en el telediario, se puso muy excitada mirando a Melania Trump, que vestía un traje masculino de color azul marino. La gallina comenzó a dar vueltas rápidamente; cuando aquella mujer desapareció de la pantalla, Vicentica volvió a caer en depresión... Le hicieron un traje igual para Vicentica y le pusieron espejos para que se mirara, y no ocurrió nada.

Al gallo Juan se le caían las plumas. Ya no cantaba.

Probaron con un huevo artificialmente fecundado, pero a los 21 días nada salió, el embrión no arrancó, no hubo división celular. El blastocisto dijo que no. Es ingeniería de reproducción, y así se crea una vida, pero no funcionó.

Esta fábula del gallo Juan y la gallina Vicentica es aplicable a otros animales y a los humanos, y eso es lo que la IA va a inculcar: que ya somos demasiados y malavenidos.

Y en eso Trump fue condenado, desapareció la democracia y llegó el imperio del algoritmo a dirigir, y las gallinas volvieron a poner y los huevos a fructificar.

¿Que no te lo crees...? Espera, porque solo faltan 467 días para el OFF...

La otra vez yo no lo creí y mira: estoy aquí para contaros la cosa en forma fabulada.

Yo le he visto la cara a Ajay Banga... ¿No sabes quién es? ¡Ves... después pasa lo que pasa...!

Valoración: 0.0/5 (0 votos)

Comentarios

Aún no hay comentarios. Sé la primera persona en compartir una opinión respetuosa.

Conversemos entre autores

Un espacio para compartir y acompañarnos entre letras

Cargando la conversación...

Estás leyendo la conversación de la comunidad. Para participar necesitas una cuenta.