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3 La sesión del rayo

Por Pablo Manrique Sánchez · Costa Rica · Ciencia ficción

3 La sesión del rayo
3-La sesión del rayo. Manrique Sánchez
Vesty era un guerrero astuto y muy maligno, de la armada de la Ciudad de las
piedras. Jefe por nombramiento, siempre guiaba al grupo hacia una cacería perfecta.
Antílopes, bisontes, cebras y dantas, al final siempre caían en sus trampas. Eso era motivo
de admiración; casi adoración para muchos de los soldados.
En sus profundos pensamientos Vesty deseaba el lugar de Gabus. El lugar de
gobernador. Pero era algo que guardaba muy celosamente y aparentaba ser el más fiel de
los soldados. Acción que Gabus siempre hacía notar en los grandes festines y reuniones, lo
que le generaba a Vesty aplausos y gritería por ser el ejemplo a seguir como el más leal
guerrero.
Aquella mañana no había pasado desapercibido para Vesty la llegada de aquel
extraño personaje a las tierras de las cavernas, y una inquietante curiosidad lo empezó a
"corroer" por dentro.
El olok denotaba el día de descanso para todos en la ciudad. Pero esa mañana Vesty
no quiso visitar a su novia Vaehla (quien era la gran confidente y cómplice en todas sus
locuras), ese día la llegada del visitante cambió sus planes.
Desde su posición en lo alto de una torre de observación siguió con su vista al
desconocido. Una vez que el científico fue abordado por los dos guardas de la plaza, tuvo
deseos de acercarse a interrogar, pero se abstuvo y pensó mejor permanecer con un perfil
bajo. Sospechaba algo y debía ser muy cauteloso.
Continuó con su detallado análisis de Blop. Advirtió que llevaba pieles muy bien
trabajadas y de mucha calidad, llamó su atención el bulto muy bien labrado, caña de bambú
en la cintura (posiblemente con mapas o planos) y báculo de baquiano. No pudo determinar
de cual pueblo podría provenir el extraño, nada lo identificaba. No distinguía grandes aretes
como los Angrim, no llevaba tatuajes en sus brazos y cuello como los Dorrenek ni tampoco
se afeitaba la cabeza como los Somantis. Entonces ¿quién rayos era ese tipo?
La curiosidad fue más grande. Vesty descendió de la torrecilla, dobló cerca de las
palmeras que daban sombra a la caverna de Gabus y esperó. En eso apareció Vort y un
momento después ingresaban a la cueva.
- ¿Que tratos tiene este tipo con el inepto de Gabus? - Pensó Vesty quien ya
dominado por el cochino fisgoneo, era capaz hasta de introducirse en los aposentos del
líder.
Salió de su escondite momentáneo y caminó unos metros hasta la entrada de la
caverna. Sabía que no podía acercarse demasiado porque podría ser descubierto por el
guardia y aunque era muy respetado en el grupo de soldados, Gabus lo era más y no admitía
intromisiones de ninguna clase.
Desde lejos se escuchaba débilmente las voces de Gabus y los otros hombres. La
tenue luz de la caverna reflejaba sombras enormes que se confundían en las paredes. Vesty
se percató de que ninguno de los guardas se devolvía a su puesto de cuidador de la entrada
y decidió entrar. Avanzó por el pasillo en tinieblas hasta tocar con la cámara de reuniones.
Allí la iluminación se daba al natural, gracias a grandes aberturas tipo ventanas que dejaban
entrar la luz a gran parte del cubículo.
Vesty podía estar tranquilo; mientras no ingresara a la cámara era imposible que lo
notaran y por el contrario, el sí observaba y escuchaba todo.
- ¡Muy estimado Gabus! - Exclamó Blop mientras desnudaba su cabeza del capote -
Se que aquí me tienen como un desertor. Entiendo que eso no es del agrado de nadie. Pero mis causas fueron justas, y éstas serán para el beneficio general de toda la ciudad y los
pueblos que constituyen estos territorios-
Gabus normalmente era un tipo amable. Pero su deber dada la situación con Blop,
era mantener una posición mucho más fría. Máxime que se encontraba con dos de sus leales
soldados y aparte, un desertor siempre recibía amonestación.
- ¿Sabes cuál es el castigo para los desertores? - Interrogó Gabus.
- ¡Si, si lo se! Y no es mi intención venir aquí y romper las reglas. Pero he obtenido
un conocimiento que es de suma importancia que ustedes también lo conozcan- Blop se
mostraba como un tipo serio, su forma de transmitir ideas era propia de su profesión - este
saber o entendimiento, cambiará las cosas totalmente en la Ciudad de las Piedras y en
cualquier otra parte del territorio Akmevirit, incluso más allá-
Vesty veía y escuchaba perfectamente la entrevista que se desarrollaba. -Entonces
este tipejo no es más que un cochino desertor- pensaba con odio el ponzoñoso guerrero.
Blop revisó en su bulto y sacó una tela color marrón con algo envuelto. Los guardas
de inmediato dirigieron sus enormes lanzas contra el extraño, a lo que Gabus con su mano
hizo señal para que las bajaran y dejaran al hombre mostrar su producto.
En el aposento, colocada horizontalmente. Un gigantesco pedernal con labrados de
árboles y animales funcionaba como mesa. Nuestro amigo colocó la tela sobre éste y
desenvolvió lentamente.
Los ojos de Gabus y los guardas se veían llenos de curiosidad, y desde su escondite
a Vesty parecían salírsele de sus cóncavas.
La tela englobaba un pequeño bulto del tamaño de un huevo, éste a su vez contenía
lo que parecía ser una piedrecilla de un vidrio azulado de forma octogonal. Era una pieza
realmente bella, tomando en cuenta que en las cavernas abundaban las piedras preciosas de
todas las formas, tamaños y colores.
- ¡Señores! - Exclamo Blop dirigiéndose a Gabus y los guardas - Quiero contarles
que este tiempo que me he ausentado, ha sido única y exclusivamente para buscar
respuestas y soluciones a los problemas que nos presenta el diario vivir. Problemas que no
nos dejan avanzar y convertirnos en una ciudad más desarrollada, en la región más
importante de toda esta planicie- Blop no era el mejor orador, pero sus palabras causaban
impacto y calaban en la mente de los presentes- mis descubrimientos me llevaron a
experimentar con todos los elementos naturales y hoy les traigo un regalo del universo a
nuestra madre naturaleza, que nos llevará a ser, repito; la ciudad más importante de
Akmevirit y por ende de Pangea. ¡Hoy les traigo el fuego! -
Gabus no pudo ocultar su asombro. Hasta el momento ningún pueblo tenía control
total sobre ese elemento. Y por supuesto éste era vital para la supervivencia.
Los guardas y Gabus estaban muy confundidos, el dialogo de Blop les pareció de
pronto el dialogo de una persona desequilibrada, y aquel pequeño cristal en su mano era
una baratija más sin valor.
- ¡Tranquilos! No quiero que piensen que estoy enloqueciendo. Para ello les voy a
demostrar que lo que digo es cierto- los guardas miraron a Gabus, quien hizo otro ademán
de que admitía ver la demostración.
-Necesito que coloquen leña en la chimenea porque la voy a hacer arder- solicitó el
investigador, a lo que Gabus nuevamente dio visto bueno y Vort y su compañero, colocaron
unos cuantos troncos y ramas en la innovadora chimenea que poseía Gabus en su aposento.
Blop tomó la hermosa joya y la colocó en el receptáculo de gidgee. Caminó hasta
una entrada de luz y se posó sobre los rayos que lo bañaron, cual si fuera una cascada de agua. Dentro de sus dos manos juntas estaba la madera con el cristal resguardados y no
admitían la entrada de ningún rayo suru.
Vesty desde su escondite no emitía el más mínimo ruido, parecía que sus pulmones
se habían detenido y que su cuerpo había entrado en estado de solidificación.
Poco a poco el científico fue separando su dedo pulgar del pequeño orificio en el
receptáculo. Inmediatamente que el "lector de luz" percibió la presencia del espectro, una
poderosa descarga saltó por la otra abertura yendo a parar a la esquiva de leña, la cual
prendió fuego de inmediato trayendo calor a la habitación.
- ¡Esto es increíble! - Exclamó Gabus muy asombrado mientras sus centinelas
descubrían al espía merodeador.
- ¡Muy buenas! - Dijo Vesty mientras salía de su escondite.
- ¿Qué te trae por aquí muchacho? Estoy muy ocupado, estoy en una importante
reunión- exclamó enfadado Gabus.
Por otro lado, Blop recordó las advertencias de su amiga Amurat ("un instrumento
como esa roca puede ser causa de muchas envidias") Vesty no le transmitió confianza.
-Señor, llevo varias cuentas de lunas revisando los casos de deserción y sus posibles
causas, y al enterarme de la llegada de este hombre a nuestra ciudad, creo que lo más lógico
es que sea yo quien lo procese y determine su estadía; y por supuesto me preocupa su
seguridad-
Gabus tardó unos instantes en responder, necesitaba procesar lo que apelaba el jefe
de las tropas del ejército.
-No me dijiste nada de esas investigaciones Vesty. Además, se perfectamente con
quien estoy tratando. Y como pudiste ver, nos ha traído un increíble regalo a la ciudad, es
algo sin igual ¡es magnífico! -
Vesty estaba muy impresionado, pero prefirió fingir y seguir con el caso.
-Señor, no era mi intención alarmar y en realidad son investigaciones de rutina, no
había motivos para proceder diferente. Lo más lógico es investigar su nexo con nuestra
ciudad- Vesty no vestía sus ropas de oficial, pero, sus respuestas eran bastante sobrias e
inteligentes, lo que aturdió un poco a Gabus.
-Yo conozco a este muchacho y sé que proviene de excelente familia. Conozco su
historia de deserción y justamente de eso ha venido a hablar con mi persona, además de
traernos el grandioso regalo producto de sus investigaciones-
El jefe de seguridad se mostraba inconforme con las respuestas del líder de la
comunidad. El gusano de la envidia lo roía por dentro.
-Mi querido Vesty el hombre que nos acompaña se llama Blop, hijo de mi amigo
Mikem- Gabus estaba realmente admirado con el poder que acababa de contemplar e
imaginaba lo maravilloso que podía ser vivir en una sociedad con dominio sobre tan
importante elemento - entiendo que eres un excelente oficial y tu deber sobre la seguridad
de la ciudad, pero puedes estar tranquilo. Blop es amigo de todos y solo busca el bienestar
del pueblo-
- ¡Así es! - Interrumpió Blop - Los tiempos dorados que estuve fuera los dediqué
totalmente a mis estudios, y mi objetivo ha sido completado; ahora tenemos control sobre el
fuego-
Ante las palabras de Blop, Vesty fingía una sonrisa de aprobación.
La esquiva de leña ardía poderosamente lo que hizo que la cueva se pusiera bastante
sofocante. Gabus dio la orden de apagarla.
- ¿Podrías volver a hacer ese truco con esa piedra forastero? - Interrogó Vesty de forma grosera, a lo que Gabus señaló.
-Blop no es un forastero, es un amigo y ciudadano de Akmevirit-
- ¡No te preocupes Gabus! - Acotó el científico -es entendible que tu oficial me
tenga por desconocido. Fue mucho tiempo el que estuve lejos

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