Sintió una puntada cruzando su pecho
-No puede ser cierto, nos casamos en un mes-
-Lo siento de verdad pero no quiero casarme-
Sacudió con fuerza su cabeza, era un sueño, solo bastaba despertar, se dijo en su interior.
-Toma guarda los anillos tú y por favor perdóname-Se puso también de pie.
-Podemos pensarlo con tranquilidad. Tal vez es un poco de miedo.- Suplicaba con
las lágrimas asomando a sus ojos.
-No es miedo. Me di cuenta que no te quiero lo suficiente como para casarnos-
Tomó entre sus manos las suyas- Es mejor así. Es un paso importante.-
Respiro profundo no se rendiría.
Pero cuando abrió sus ojos y se encontró con los suyos supo que ya no había nada más que intentar.
-Cuando pase el tiempo y lo pienses bien seguro acordarás conmigo que es lo mejor para los dos-
No quería pensar, no quería que pasara el tiempo.
-Mereces quien te amé con todo el corazón...- La frase quedó inconclusa - Yo simplemente no puedo.
-Basta no quiero oír más. Si te vas vete. No más palabras- Se volvió a sentar, dejando caer su cabeza sobre su pecho
Sintió los pasos alejarse mientras sus lágrimas corrían sin restricciones
Ella se fue sin mirar atrás.
El sintió un dolor agudo que le desgarraba el pecho.
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Comentarios
Muy buena tú pregunta.
Saludos a ti José
El que se va trata de disimular el pasado para poder caminar más ligero y en ocasiones lo logra... pero, ¿qué pasa con el que se queda? Saludos, Delphina.