Los chavales de entonces han crecido y ya tienen nietos.
Paella toca esta vez, como otras tantas; pero a estas alturas ya sois magos y no hace falta ni pensar la receta, pues va implícita en vosotros, que curiosamente sois cocineros aficionados los tres fundadores.
La primera vez, Vicent le cogió "prestado" un conejo a su abuela, Manolo trajo todo lo de la huerta del suyo y yo puse la casa, todo el instrumental, el arroz, el aceite, la mesa, además del café, las bebidas, los licores y el tocadiscos.
No hemos coincidido, por suerte, con las generaciones que tuvieron acceso a las drogas; lo nuestro eran los cubatas y poco más, y tampoco hemos sido nunca de mucho beber.
Mi padre, con visión, nos compró a mi hermano y a mí un pick-up para que aprendiéramos inglés con el método Assimil. No le hicimos caso, y aquel tocadiscos acabó sirviendo para saraos y guateques: Adamo, Los Brincos, Los Bravos, Los Beatles y poco más.
Recontando a la gente que ha pasado por la peña, ya han desaparecido siete.
Venía yo aquí a contar que no aprendimos inglés entonces y lo vamos aprendiendo ahora. Los de mi clase somos jubilados, casi todos, unos quince. No necesitamos el inglés para el trabajo ni para casi nada, ni tan siquiera para viajar. Yo veo detrás del inglés unas ganas de relacionarse con otras personas pero sin implicarse; y, si lo piensas, verás que hablando un idioma distinto al materno no logras alcanzar un mínimo de intimidad para nada, que me parece que es de lo que se trata: reclamar, sin decirlo, un poco de atención y cariño, como hacen mis gatas cada día. Pero ellas son maestras en eso, y nosotros, simples aficionados, mendicantes de consuelo o de algún abrazo navideño o en la despedida del curso, allá por el mes de junio.
See you later...
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