El artista que diseño el barco era un ingeniero excéntrico se decía que desapareció luego de que el barco saliera del astillero, decían que el barco tenía una maldición, encallo justamente a los 666 días de haber tocado el mar.
La puerta debía tener la moldura de una criatura muy extraña, a Lovecraft le hubiese dado pesadillas, con el paso de los días ideo varias maneras de como cortar la madera, trasladarla hasta la orilla y pasar por medio pueblucho sin que lo vieran, el 6 de diciembre, era la celebración, si celebración del encallamiento del barco, de la llegada de turistas, decidió que ese sería el día.
La mayoría estarían ebrios al caer la tarde, esa celebración era más una fiesta dionisiaca, un pretexto para beber como vikingo. Llego por el lado opuesto de la isla, eran las 8 de la noche y el jolgorio estaba a tope, comenzó a golpear la madera con un sus herramientas, el rectángulo callo en la arena, lo arrastro a su barcaza y se alejó con el botín, las calles estaban vacías, a lo lejos se escuchaba las risas, la música, avanzo por la calle y llego a su taller. Recargo la pieza de madera sobre sus bancos para empezar la talla, apenas su mano toco la criatura de la madera.
Lo engullo.
Nadie noto su ausencia hasta el segundo día, el barco completamente intacto, la pieza que él se había llevado estaba en su sitio.
Él que había escuchado de leyendas del barco, de mitos, de ruidos, de sonios ininteligibles, de gente que veía a las criaturas talladas en la madera moverse, se convertiría en una leyenda más, en cuanto para asustar a los niños, para deleitar a los turistas, la historia del carpintero y la puerta.
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